No son valores de cartelera. Son las reglas con las que decidimos cómo encarar cada trabajo.
Antes de hablar de sistemas queremos saber qué tiene que decidir la organización y con qué información lo hace hoy. La tecnología se elige cuando sabemos qué problema debe resolver.
Si identificamos un problema, trabajamos hasta dejar la solución funcionando. No es nuestro estilo dejar el diagnóstico en tus manos para que otro lo ejecute.
Las personas son las dueñas del cambio. El método tiene que formar parte de la organización y no depender de Pillow para sostenerse.
Procesos, criterios, reglas y herramientas quedan en la empresa. Cuando salimos, te quedás con un método documentado y no con algo que solo entiende quien lo construyó.
No se puede decidir sobre información que nadie controló. Auditar las fuentes es parte del trabajo, no un extra.
Una buena solución no puede depender de una persona o de una planilla artesanal. Si hay que rehacerla cada mes, no está terminada.
ERP, WMS, BI, automatizaciones o IA son medios. Se usan cuando el método los necesita y en la medida en que agregan valor.